Las sondas de alimentación nasogástricas frente a las orogástricas entre lactantes prematuros o de peso bajo al nacer

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No existen suficientes pruebas del efecto de la colocación de una sonda nasogástrica frente a una orogástrica en el crecimiento y el desarrollo, la tolerancia a los alimentos o la incidencia de reacciones adversas entre bebés de peso bajo o prematuros. En un estudio de pequeña envergadura no se encontraron pruebas de que influya en el tiempo de incorporación a la alimentación enteral o el tiempo de recuperación del peso al nacer; no obstante, resulta posible que el estudio fuese demasiado pequeño como para detectar magnitudes del efecto modestas. En otro ensayo pequeño, se observaron diferencias sin significación estadística en la incidencia de la apnea, la desaturación de oxígeno y la bradicardia durante el período de estudio.

Entre los lactantes prematuros o de peso bajo al nacer, se prefiere la alimentación enteral como método de nutrición. Las sondas de alimentación pueden introducirse a través de la boca o de la nariz. No obstante, ambos métodos de colocación están asociados con reacciones adversas. Por ejemplo, las sondas nasogástricas se asocian con restricciones respiratorias, mientras que las orogástricas se asocian con estimulación vagal e irritación localizada, y suelen ser propensas a desplazarse. El objetivo de esta revisión era determinar el efecto de la colocación de una sonda nasogástrica frente a una orogástrica en la tolerancia a los alimentos, el crecimiento y el desarrollo y la indidencia de reacciones adversas entre lactantes prematuros o de peso bajo al nacer.

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